CCM | Club Cultural Matienzo

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Matiencito


Club de cultura para niños y niñas. Tardes de música, festivales y un laboratorio creativo en vacaciones de invierno. Ver más

Mal de ojo (Chile)

Instalación y performance de Sebastián Gil Muñoz y Renato Órdenes San Martín (Chile), directores del espacio de arte WORM en Valparaíso.

Información:

  • Martes 31 de Octubre 20:00

“Conectados casi en un sentido físico por la excitación mutua, la armonización afectiva y la ansiedad” Hyto Steyerl, Los Condenados de la Pantalla. · El acto de mirar hoy se ha desplazado desde el objeto a las imágenes. Miramos imágenes en pantallas completando, en base a ellas, la realidad, pero el vínculo entre la mirada y el objeto observado persiste. Hoy las imágenes se publican abiertamente, subimos nuestros actos diarios a una red que acumula recuerdos, sin embargo, ¿Quién ve esto? y ¿A que se someten tales imágenes?. La imagen pública tendrá diversos observadores, como diversidad de pensamientos alrededor de ella. Mirar va acompañado de una intención, una persona que mira dará una connotación a esa imagen, negativa o positiva, ésta se carga de intenciones. Ojear es el hecho de cargar con la mirada a una persona u objeto, adquiriendo el cuerpo un peso invisible. Mal de Ojo define a un maleficio que, según la superstición, transmite males con solo mirar de cierta manera. Mirar, y ser objetos de la mirada, constituye un flujo de intenciones. La mediatización de las imágenes son un mal de ojo generalizado, siempre expuestos, somos objetos de intenciones, de deseos, odios, indiferencias, etc. La performance como disciplina del acontecer, de alguna forma, problematiza la fijación de la realidad por medio de las imágenes, ésta constituye como principio fundamental el cuerpo en su sentido del ser y del estar, situado, en un tiempo común. El accionar tiene carácter de acontecimiento, fijar el presente no tiene sentido. De alguna forma, la performace propicia un acto liberador del dominio de las imágenes, por ende, del flujo de intenciones oculto en ellas. · La Real Academia Española da como su definición “influjo maléfico que, según se cree vanamente, puede una persona ejercer sobre otra mirándola de cierta manera, y con particularidad sobre los niños”. También conocido como “ojear”, se cree que puede causar sufrimiento no solamente a las personas, especialmente bebés o niños pequeños, adultos, animales y objetos que se utilizan diariamente. Se dice que tanto los niños como los animales pueden enfermar y morir; los adultos sufrir desgracias, además de enfermedades, mientras que los objetos se descomponen. Muchos consideran que con solo desearlo se logra hacer ese daño y otros, sostienen que a veces puede ocurrir involuntariamente cuando la persona tiene lo que se denomina popularmente “una mirada fuerte”. Los síntomas físicos que lo delatan son, en el caso de los más pequeños, llanto incontrolable y sin causa aparente, dolores de estómago, diarreas, vómitos, brotes en la piel y pesadillas, además de una pérdida de apetito. En los jóvenes y adultos se puede manifestar como pérdida de apetito, fiebre, insomnio, escalofríos, incapacidad para concentrarse, fuertes dolores de cabeza. Existe además un claro cambio de humor, la persona bajo el efecto de este mal empieza a estar nerviosa, asustada y agitada sin causa ninguna. También se dice que pueden ocurrir otros efectos como accidentes, rachas de mala suerte, pérdidas de relaciones, dinero o negocios. Esto genera a su vez, que quienes rodean a la persona afectada, se separen debido a que la relacionan con desgracias."