CCM | Club Cultural Matienzo

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Pringles 1249 (y Av. Córdoba), Buenos Aires.
Abierto de martes a viernes desde las 19 y sábados y domingos desde las 20 hs.

Frescura #68

Presentación de 'Aguerrido'.

Información:

  • Miercoles 25 de Abril 21:00
  • Entrada: $80

[Conseguí tus entradas anticipadas en la boletería de Matienzo o a través de Ticket Hoy]


*Presentación de "AGUERRIDO".
Editado por Baldios en la lengua. Distribuye: La Coop.

FRESCURA #68: LOS ÁCIDOS / LAS CEREMONIAS /
ANETOL DELMONTE / VJ: OVJ / AGUERRIDO
MIÉRCOLES 25 de ABRIL - 21hs
Entrada: 80pe.

PRÓ-LOGO
La poesía del decir estrujando el lenguaje, la poseía el escribiente de hace 20 siglos, ese don que nadie puede comprar o usufructuar, hablo de la puta inspiración que por generaciones corrompió el sistema de signos. Por desconocimiento del mundo circundante, lo hemos nombrado “poema”. Esto no es otra cosa que la esencia de la creación estudiada por los griegos y mucho antes, y con más sapiencia, los orientales, a quienes les debemos el reconocimiento histórico de la invención de diversos artilugios, entre ellos la posibilidad de nombrarlo todo con símbolos de artificio que mediante una sucesión de “convenciones” dieron forma a la Lengua. En medio de ese quilombo transgeneracional, aparece AGUERRIDO que retuerce la lengua-órgano hasta saciar nuestra hambre o, mejor aún, alimenta la necesidad de revolución. Es que este libro, como dijera Ramón Gómez de la Serna sobre el Espantapájaros de Girondo, “Es uno de los pocos libros que no recomendaré para los colegios, pero que ayuda a vivir..." Así, Gonzalo Aguerrido, neogaucho de La Pampa profunda, con conciencia fonológica, armado de lexigramas, parónimos, metaplasmos neologizantes, paragoges, pró- tesis, aféresis y aliteraciones; es decir, desentrañando las palabras ocultas, avanza invasor sobre las modas y el buen gusto de la “poolcra” poesía argentina de este siglo XX bis. Nuestro autor, sin ser discípulo de su coterráneo Juan Carlos Bustriazo Ortíz pero con similar ímpetu rompe el lenguaje. Este se destroza debajo de sus botas y deja enredar los vocablos. Pareciera que su guarida fuese un sitio en el que las palabras amordazadas conviven equilibradamente, sumidas en el síndrome de Estocolmo, dejándose desguazar hasta eternizarse o metamorfosearse en algo nuevo, imposible de explicar en un prólogo.

Nicolás Antonioli